Autódromo: ¿Por qué será que nos están mintiendo tanto?…
Desde el génesis del circuito y hasta hace diez minutos, el autódromo siempre fue una mentira. No por el hecho visible de su imposible e indiscutible imponencia, sino por cómo se manejó desde el vamos. En este artículo de opinión, desgranamos, a groso modo que los engaños en torno al trazado nos han perseguido durante toda su historia.

“Quién miente lo hace generalmente para obtener una ganancia, evitar un castigo, proteger su autoestima o manipular la percepción que los demás tienen de la realidad. La mentira actúa como un mecanismo de defensa o control frente a situaciones que la persona considera difíciles de afrontar” – Paul Ekman (1934-2025) /psicólogo estadounidense pionero en el estudio de las emociones y su expresión facial.


A MEDIO TERMINAR. Así se abrió al público el autódromo “Juan Manuel Fangio”, la pista flamante, con poca señalización y boxes todavía apuntadas. Fue con una carrera internacional que ganó un piloto inglés.
¿Por qué nos mienten tanto con el presente del autódromo “Juan Manuel Fangio”?… ¿Qué significa realmente para los balcarceños el circuito?… Desde el génesis del complejo, cuando se clavó la primera palada de tierra en un lugar horrible, indómito, condenado a ser un montón de rocas, pastos y retamas y hasta hace diez minutos, el autódromo siempre fue una mentira. No por el hecho visible de su imposible e indiscutible imponencia, sino por cómo se manejó desde el vamos. Con un presupuesto astronómico que iba a ser destinado a otra cosa, con decisiones apresuradas, con una carrera inaugural que fue un fracaso, y tantas cosas más, pasando por varias tragedias, desidia e ineptidudes asombrosas. La mentira de tener TC en Balcarce no es la primera. El tiempo ha visto muchas mentiras más a lo largo de más de medio siglo. Van algunas.
Nos mintió el intendente Mare cuando nos dijo que el autódromo de “Influencia Regional – Ciudad de Balcarce” (nombre secular del circuito por entonces), fue “concretado gracias al gran apoyo provincial y nacional” y que “iba estar totalmente terminado en enero de 1972”, cuando la inauguración se hizo a medias tintas, con los boxes apuntalados, a medio terminar y con el circuito apenas señalizado.
El Auto Club Balcarce de entonces les mintió a los “Socios Fundadores”, que pusieron casi un tercio del valor de la construcción del complejo, cuando les dijeron que tendrían un carné habilitante de por vida para “cualquier espectáculo motor que se desarrolle en el autódromo”, pensando que dentro de 20 años ya casi no quedarían socios, pero lo cierto es que, los que aún viven, gente muy mayor y en la mayoría de los casos jubilada, que lejos de esa accesibilidad, deben pagar igualmente su entrada.

CARRERA INTERMINABLE. John Hine domina la competencia inaugural, en un circuito sin señalizar y a medio terminar. La carrera duró dos horas y la pudieron terminar apenas 7 autos. Luego llovió torrencialmente.
Nos mintió el servicio meteorológico previo a la inauguración, cuando nos prometió “un domingo soleado, caluroso, con apenas una nubosidad variable y vientos leves”, pero ese domingo caluroso y apenas pasado el mediodía se largó un chaparrón que parecía interminable (se ve el frente de tormenta desde el sur en las fotos) y del que aquellos primeros espectadores que aún viven no se olvidaron nunca más.
Nos mintió el “Chueco” Fangio, cuando nos dijo que el “autódromo de Balcarce va a ser un ejemplo innovador en pistas de carreras en el país, uno de los mejores del país (en ese entonces solo había cuatro permanentes habilitados para careras nacionales e internacionales (Buenos Aires, Las Flores, Nueve de Julio y San Juan) que en breve íbamos a tener campeonatos de categorías internacionales y que en un futuro no muy lejano iba a venir a correr la Fórmula 1”.
Nos mintieron los dirigentes de la Fórmula 2 CODASUR, Mecánica Nacional y otras divisionales internacionales que apenas si hicieron dos o tres carreras para calmar la ansiedad de espectáculos de esa magnitud. Solo las viejas cafeteras del zonal terminaron salvando la parada usando el circuito chico invertido y ofreciendo espectáculos diurnos y nocturnos al menos dos veces por mes.

DOS EX INTENDENTES. Echeverría fue el último que trajo una carrera de TC, Mare, el que inauguró el circuito. El militar retirado se había comprometido en terminarlo mucho antes de su inauguración, pero el trazado se lanzó con con los boxes aún apuntalados. Echeverría nos ilusionó con un prontro regreso del TC, pero todo se cortó en 2011.
Nos mintió Carlos Alberto Pairetti, cuando junto a otros dirigentes organizó en 1982 el Campeonato Argentino de Pilotos para vender la marca japonesa Datsun (tres fechas en Balcarce, solo corrió una ese año y dos al año siguiente para terminar desapareciendo), prometiendo butacas para pilotos balcarceños (Crovetto, Calamante, y otros). También Juan María Traverso que se asumía con orgullo en apoyo a las Islas Malvinas (la primera carrera se había hecho pocos meses después del conflicto) y en el capó del auto tenía pintada una enorme bandera de Inglaterra.
Nos mintió Cocho López, cuando nos dijo que “venía a correr al mejor autódromo del mundo, solo por el hecho de que se llamaba “Juan Manuel Fangio”.

CON LOS COLORES DEL ENEMIGO. En pleno año de guerra de Malvinas, Traverso corrió el “Fangio” con la bandera inglesa pintada en el capó. Se había asumido como claro defensor sobre la soberanía del archipiélago.
Nos mintió Roberto Mouras cuando dijo que “dejó pasar a Mariano Calamante para que gane en su pueblo”, cuando todos vimos por TV como el “pelado” y le metió el auto por adentro, se lo comió por la cuerda, lo mantuvo y a puro huevo le ganó todo el resto de la vuelta para darnos la primera y única alegría del TC en Balcarce (esa sí que fue real).
Nos mintieron en 2004 cuando nos dijeron que el autódromo de Balcarce es uno de los más seguros de la Provincia de Buenos Aires y por producto de la impericia se tocaron dos coches del Special de la Costa en la recta principal, salieron despedidos y mataron dos pobres tipos, laburantes de otro piloto, que estaban mirando la carrera.
Nos mintieron cuando nos dijeron que el circuito tenía aguante y asfalto para “varios años” y le tuvimos que pedir plata al gobernador Scioli para que nos termine haciendo una pista nueva porque la que teníamos ya no daba más. Para colmo al complejo hubo que levantarle un sistema de drenaje nunca antes visto en la construcción de la ciudad y la zona.

ACCIDENTE FATAL. No fue el único pero si el más relevante. Con la muerte de Guido, “murió” el TC en Balcarce.
Nos mintió la comisión encargada de la seguridad y la confección de los muñecos de goma que trabajó antes del fin de semana fatídico en el que murió Guido Falaschi, justamente, porque un piloto rezagado desparramó esas gomas a la salida del puente, desvió su trayectoria y Guido se lo chocó, con las consecuencias ya conocidas. Sin dejar de mencionar que casi se mataron Canapino (cuando salió “volando” por la curva 1) y Moriatis, que se había accidentado en la chicana, en la vuelta anterior al accidente de Guido Falaschi.
Nos mintieron Leonel Larrauri y Néstor Girolami cuando nos dijeron que no tuvieron nada que ver con el accidente. Y claramente vimos que Girolami es quien asesta el golpe fatal al Falcon de Guido. También los pilotos que no “levantaron la pata del acelerador, porque nunca lo vieron”. A los que nos dijeron ese momento que el piloto estaba con vida y lo cargaron hacia el hospital ya sin signos vitales.
Nos mintió Oscar Aventín, cuando ese mismo domingo previo al accidente y en la puerta del colectivo de la ACTC le prometió a una cronista de ACCION5 que “en 2012 íbamos a tener dos carreras en Balcarce”.

CARAS LARGAS. En una de tantas visitas de la ACTC a Balcarce. Mazzacane anunció la carrera de las TC Pick Up para septiembre y al día siguiente la CDA del ACA advirtió que no avalará ningún tipo de competencias en el autódromo.
Nos mintió la Comuna cuando nos dijeron que “dada la tragedia ocurrida en el autódromo, es que el circuito quedará clausurado por mucho tiempo”, y un tiempo después comenzó a utilizarse para carreras atléticas, de ciclismo, festivales y hasta un show de skate.
Nos mintió el personal municipal que dijo que iban a correr todos los muros New Jersey (construcciones de concreto puro de 4×1 que solo una grúa podría mover), para el argentino de ciclismo, y uno de los competidores se terminó llevando puesto uno justo a la salida del puente, el mismo lugar donde se había matado Falaschi tres años antes, falleciendo el infortunado ciclista un año después.
Nos mintió el grupo de motoqueros que vinieron a hacer turismo y que nos dijeron que no rodarían a más de 50km/h, pero haciendo caso omiso a las recomendaciones del personal del autódromo, pisaron las “Harley” más de la cuenta, y uno de ellos terminó accidentándose fatalmente.
Nos miente el personal de desforestación del circuito cuando nos dice que para limpiar los yuyos hay que iniciar incendios “controlados”, y después hay que terminar llamando a los bomberos para que arreglen la cagada, quedando el sector tan calcinado, como si hubiera caído un meteorito.

EL AUTODROMO, HOY. En apariencia las obras están prácticamente concluidas y el circuito está habilitado.
Nos mintió Cacho “Fangio” cuando nos dijo “solo voy a pasearlo un rato” y salió con pista húmeda a girar con un Sport Prototipo, sin techo, dinamia cero, de espantoso color rosa, y con la mecánica de hace 60 años atrás, sufriendo un terrible choque a la salida de la variante “Bordeu” que casi le cuesta la vida.
Nos mintió miles de veces la ACTC cuando nos dijo que el circuito está apto, que se podía correr y que alguna vez sería incluido en el calendario.
Nos mintieron varias empresas nacionales e internacionales cuando nos dijeron que iban a privatizar el circuito.
Nos mintió la Comuna (otra vez) cuando dijo que las observaciones de Bertrand Merino, por entonces inspector de la FIA, de paso casual por Balcarce, iban a ser “muy tomadas en cuenta” para refacciones futuras. Hasta se elaboró un plano y todo.
Nos mintió la Comuna (de nuevo) cuando dijo que iba a comenzar a trabajar en el circuito chico para al menos tener carreras zonales, algo que se había empezado a hacer en la pre pandemia, pero en lo primero que se gastó la plata (o gran parte de ella) fue en entubar toda la cinta, algo que debió hacerse en partes otra vez y que aun no se ha concluido.
Nos mintió la productora de la serie “Senna” cuando pidieron el autódromo por un mes para filmar la fotografía y se quedaron cuatro, e incluso hasta intentando usurpar el kartódromo que aparentemente entraba en el paquete, cuando en ese momento estaba en litigio, retrasando así el obrador que se había iniciado apenas dos meses antes.
Nos mintió la cuadrilla que levantó el paredón a la salida de la hoya y este se derrumbó por no tener sustento del suelo, reiniciando la construcción. También los pintores que “fratachearon” arriba de los guardrrails descascarados.
Nos mintió la Comuna (de nuevo) cuando dijo que “el autódromo se va a reparar a tiempo y dejarlo listo para el regreso del TC a Balcarce”. Nos mintieron en 2023, en 2024, 2025 y contando…
Nos mintió la ACTC (de nuevo) cuando nos dijo que “las TC Pick Ups iniciarán el campeonato en Balcarce”. Luego que correrían en mayo, en junio y ahora en septiembre. Y lo que es peor, asegurándolo aun sin la aprobación de la CDA del ACA, dueña del pulgar “neroniano”.
Asumimos ya como utópico (no tanto como mentira), el hecho de que Mazzacane y su grupo quedaron satisfechos con las obras y que el “TC VENDRIA, a Balcarce el año que viene”, cuando todavía no es seguro que corran las TC Pick Up, un tercio del volumen que mueve el TC, cuando aun el ACA ni siquiera avala carreras en Balcarce, por el simple hecho de el “Fangio” no está registrado entre los circuitos habilitados en el país.
Nos mienten, nos siguen mintiendo, ¿nos seguirán mintiendo?…
Claro que sí. Hasta tanto y en cuanto las cosas no se hagan como se deban hacer. Cualquier hijo de vecino, y no precisamente un ingeniero, se da cuenta que el circuito quedó peor y más inseguro de lo que estaba. Con un único acceso que se bloquea fácilmente, con otro inactivo y de tierra, ambos no aptos para recibir a un flujo de gente que podría duplicar a la población de todo el Partido. Con una “sala de prensa” armada con dos containers “haciendo equilibrio” sobre una colina de por lo menos 30mt de alto.
Asfalto fino en un patio de boxes que debe albergar a no menos de 30 vehículos, servicios limitados, construcciones inútiles y hasta obsoletas, sin sectores de cabinas de transmisión, sin baños para el público de la sierra, sin WI-FI, sin alambrados en las partes críticas del circuito, una curva 6 “cortada a cuchillo” que dejó un punto totalmente ciego, en un sector donde nunca se registraron accidentes. Una curva 1 abierta con un carril tan ancho como el de un aeropuerto. Tareas mínimas lamentables, accesos intratables, barrios privados, sectores loteados, y propiedades alrededor.

EL MEJOR AÑO DEL TC EN BALCARCE. Fue en 1991. El TC tuvo cuatro carreras en Balcarce, en una de tantas, aparecieron Reutemann, el “Chueco” y Froilán González, los tres mejores pilotos argentinos de la historia.
TODO EL TIEMPO NOS MINTIERON.
“El autódromo Fangio es solo una pista”, dijo el ingeniero José Luis Pérez alguna vez, el único mandatario que en cuyo gobierno logró traer a la categoría cuatro veces en el año, con Fangio, Froilán González y Reutemann (los tres mejores pilotos argentinos de la historia), en un mismo fin de semana. Y los tuvimos acá, en la ciudad, en 1991.
Dicen que de ilusiones se vive, pero en estos tiempos, la ilusión no existe, solo el tosco presente que nos entrega una dura realidad que intentan cambiarnos todos los días. Y la llegada del automovilismo argentino de fuste como el Turismo de Carretera es justamente eso, una ilusión, una manera fantasiosa de disfrazar a la mentira.
BASTA DE MENTIRNOS – que el autódromo sea una realidad y que deje de ser una pista atornillada en medio de una montaña de una vez por todas. Sea.



