A 70 años del cuarto título de Fangio: frustración, el logro, y la caballerosidad de un inglés

El próximo domingo 20 de septiembre, desde las 12, el Museo del Automovilismo “Juan Manuel Fangio”, celebrará el tetracampeonato mundial de Juan Manuel Fangio, hecho que se dio en Monza, el 2 de septiembre de 1956, a bordo de un Lancia-Ferrari D50. Detrá de este logro hay una particular historia, de deportividad y caballerosidad deportiva que incluyó al joven y experimentado piloto inglés, Peter Collins. HISTORIA.

El 2 de septiembre de 1956, Juan Manuel Fangio alcanzó otra histórica consagración en el Gran Premio de Monza, Italia, cerrando una temporada épica a bordo de la legendaria Lancia-Ferrari D50. En ese marco, El “Chueco” obtuvo su tercer título consecutivo (ya lo había ganado en 1951, 1954 y 1955), y el cuarto de su cuenta personal, un hito que consolidó su estatus de leyenda en la máxima categoría del automovilismo. Sin embargo, más allá del logro, hubo allí una historia que combinó buenas con malas y que resaltó, por sobre todas las cosas, la caballerosidad deportiva.

 

Luego de los contactos hechos con su nuevo manager Marcelo Giambertone, ese año, Fangio corrió para Ferrari, una marca legendaria pero aun muy lejos del prestigio e historia con lo que hoy cuenta. De hecho, todavía era una marca experimental, (aunque ya contaba con tres títulos mundiales). En el GP de Francia, y a raíz de diversas fallas, Fangio se colmó la paciencia y amenazó con “dar el portazo” si no se le asignaba un mecánico propio. Ahí empezó el “Chueco” a lograr resultados, logrando los GP de Gran Bretaña y Alemania, llegando a la última carrera 8 puntos arriba de Peter Collins.

 

TRIDENTE. Fangio con Collins y Musso. El inglés le dio el auto que el italiano le negó y así Fangio fue Campeón.

 

Collins, su joven compañero también tenía chances de ser campeón, pero la única chance que tenía por sobre Fangio era la de ganar la vuelta rápida. En la carrera y mientras marchaba tercero, al coche de Fangio se le cortó la dirección y debió entrar boxes diluyéndose así la posibilidad del tetracampeonato. En esos años de la F1 estaba permitido compartir el auto durante la carrera y los puntos obtenidos se repartían entre los pilotos. El indicado para el cambio era Luiggi Musso, pero a pesar de la orden de Ferrari, este se negó a cederle el auto ya que tenía posibilidades de ganar la carrera.

 

En la vuelta 35, Collins entró a su parada programada y, al ver la situación de Fangio, se bajó del auto espontáneamente y le dijo que siguiera él, a pesar de que también peleaba por el campeonato. En las 15 vueltas que le quedaban a la carrera, Fangio pudo meterse segundo, detrás de Stirling Moss, que al final ganó la carrera. Gracias este gesto, de un piloto inglés a un argentino, Fangio logró los puntos necesarios para consagrarse Campeón del Mundo por cuarta vez. “Siga Usted, Maestro, ya habrá más carreras por ganar a futuro”, le dijo Collins, en un gesto que emocionó al “Chueco”.

 

El caballero inglés, que brilló al año siguiente, cuando Fangio ganó su quinto y último (y recordado título), murió el 3 de agosto de 1958 durante el Gran Premio de Alemania, en Bonn. A su Ferrari Dino 246 le fallaron los frenos cuando marchaba a 163km p/hora. Las ruedas del lado derecho pisaron una zanja. El vehículo saltó, dio una voltereta y se estrelló contra un árbol. Como en esa época los pilotos no usaban cinturones de seguridad, Collins salió despedido, sufriendo graves fracturas en el cráneo. Falleció camino al hospital, a los 26 años. Meses después también moriría Luiggi Musso.

 

UN MISIL. El Lancia-Ferrari D50 que el “Chueco” tomó prestado de Peter Collins para lograr el Tetra.

 

Artículos Relacionados

Volver al botón superior