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A 30 años de su partida: Bordeu sigue permanente en el recuerdo

Nació en Mar del Plata el 28 de enero de 1934. Serio, introvertido. Callado. Juan Manuel Bordeu fue uno de los más populares pilotos del TC de los ´60. Fue Campeón de TC en 1966 y el alma máter del Museo Fangio. Murió a los 56 años, en 1990.

«Pienso que no dejaré huella como corredor de autos. No sentí la pasión sagrada de haber llegado tan lejos como pude haber llegado. Traté siempre de ser un buen tipo, simplemente eso. En una de esas consigo que me recuerden más por eso que por ser piloto». Juan Manuel Bordeu, en uno de sus últimos reportajes, en 1990.

 

 

Los inicios, amigo de Fangio y su gran frustración

 

Nació en el Sudeste bonaerense el 28 de enero de 1934. Serio, introvertido. Callado. Juan Manuel Bordeu fue uno de los más populares pilotos del TC de los ´60, por su conducta y por andar realmente fuerte con su Coloradita, el Chevrolet que le preparaba Rubén Fangio. Era inteligente y recibía muy buenos consejos de Juan M. Fangio, que lo conoció en Mar del Plata en 1959. A partir de allí, una amistad de fuego.

 

“Maneco” había debutado en el automovilismo como acompañante de Jorge Olazábal en la Vuelta de Santa Fé, en 1952.  Dos años después ya era piloto de TC con un auto, propiedad de Reynal O´Connor, en una carrera de “no ganadores”. En 1956 logró su primera victoria con NSU Prinz, el gran premio standard en la clase A. En 1961 y junto a Juan Manuel Fangio, inició un periplo fue de nuestro país, precisamente en Europa.

 

Así fue como se conectó con Vittorio Stanguellini, constructor de monoplazas de F-3 y tuvo la oportunidad de ganar en Europa. Un terrible accidente con un Lotus Elite practicando en Goodwood impidió que debutara en F1. Carlos Menditeguy, que estaba de paso en Londres se encargó de auxiliarlo. «No te vayas, no me dejes», su frase desesperada impresa en las revistas de la época. El sueño de la F1 se diluyó de golpe.

 

 

La Coloradita: Hola Juan, hasta siempre Juan

 

El “noviazgo” de Juan Manuel Bordeu con la «Coloradita», aquel Chevrolet rojito salido del taller de Toto Fangio, con suspensión original Chevrolet y motor de 250 pulgadas cúbicas, se produjo en Olavarría el 3 de marzo de 1963, el mismo día que se mató Juan Gálvez. Se fue un Juan (el más grande que dio hasta ahora la historia del TC), y debutó otro Juan (uno de los tipos más queridos y ganador de la última Copa para Balcarce).

 

Ese año Bordeu participó en unas quince competencias logrando la victoria en Junín y el sexto lugar en el Gran Premio. Alcanzó en 1964 el título de Subcampeón, con los triunfos en Olavarría, Bahía Blanca, Rojas, Carlos Casares y el Gran Premio Argentino. En 1965, corrió la «Dos Océanos», que unía Mar del Plata con Viña del Mar ida y vuelta. Bordeu marchaba primero cuando en una de sus etapas sufrió un terrible accidente.

 

A “Maneco” le saltó la tapa del depósito de agua que estaba colocado detrás del habitáculo. El agua caliente que brotaba de allí, quemó su espalda y alcanzó también a su acompañante, el mecánico balcarceño Alberto Lozano. Ambos tuvieron quemaduras serias, principalmente Bordeu, por lo que estuvo fuera de las competencias por unos meses. No hubo mal que por bien no vino. Al año siguiente fue simplemente imparable.

 

 

Cuando al reinado de Ford le puso el moño

 

En 1966 sacó a la marca Chevrolet de una sequía de campeonato atroz, desde que Fangio lograra el “Bi” de 1940 y 1941, y tras un indiscutible reinado de Ford, que hasta entonces había ganado 19 campeonatos consecutivos (la mayor racha de la marca hasta ahora). Y fue campeón con los triunfos en Hughes, La Pampa, Buenos Aires, Chacabuco, Mar del Plata, Ayacucho, Carlos Casares, Olavarría, Junín y Mercedes.

 

A partir de 1967 otro tipo de autos se comenzó a adueñar de las carreras del Turismo Carretera. La modernización de las tradicionales cupecitas se venía insinuando a través del Chevitú que construyó José Froilán González para Jorge Cupeiro. Aparecen los Torino y todo comenzó a transformarse. Juan Manuel Bordeu tuvo una etapa bastante variada en lo referido a sus autos. Su primer Híbrido se llamó “monito”, un Bergantín.

 

Motor Chevrolet, mezcla Torino y Bergantín, construido por los hermanos González, en Buenos Aires, aunque el coche tenía terribles falencias (Andrea Vianini lo despreció casi de movida porque “non si piega, non frena, non accelera”), Bordeu se dio el gusto de ganar una carrera con él en Buenos Aires. También corrió con un Baufer (motor Chevrolet y Dodge) y manejó la “Garrafa” de Vianini (hoy en el Museo de Balcarce).

 

 

Despedida, vida pública y un gran legado

 

Su retorno al triunfo fue en 1971 con un Dodge Polara cuatro puertas. Con ese auto ganó ese año tres carreras: Olavarría, Bragado y Zapala. Una coupé Dodge fue su último auto de competición, con él corrió el 17 de diciembre de 1972 en Zapala y cuando iba primero tuvo un problema mecánico que lo dejó en el 8vo lugar. Al término de ésta decidió oficializar su retiro. “Hasta acá llegó mi amor”, dijo al bajar del coche.

 

Tras su retiro se dedicó a disfrutar de su pequeña fortuna. Generoso y conocido también por su relación con la actriz Graciela Borges, con quien tuvo un hijo, el también actor y director Juan Cruz Bordeu, comenzó a vincularse a la vida pública de nuestra ciudad, a partir de su impulso a la construcción del Museo del Automovilismo, que puso sus primeros ladrillos en 1979, en el ex edificio municipal fundado en 1906.

 

 

Antes de ser conocido como tal, el edificio del Museo era una vieja construcción arrumbada que había servido como Palacio Municipal, antigua sede del Concejo Deliberante y sede transitoria de la Escuela Técnica N° 1 (ENET), con la particularidad que no tiene ochava, haciendo caso omiso a la vieja ley de Rivadavia de 1821, de “ceder un triángulo de su terreno para mejorar la visibilidad en los cruces de calles”.

 

Así, Maneco Bordeu, enhebró una gran amistad con varios balcarceños. No era muy afecto a las entrevistas, pero cuando se lo requería, mostraba siempre su disponibilidad, incluso, con los jóvenes aprendices que ávidos por su palabra, lo buscaban en cada celebración vinculada al entorno de Juan Manuel Fangio o sus proyectos. Un respetuoso de la tarea, siempre. Reflexivo, pensante, seguro.

 

En la segunda mitad de los ochenta, los trajines de una vida acelerada y plena de velocidad y pasión, salpicada por los accidentes que sufriera a lo largo de su exitosa carrera, le pasaron factura con una leucemia que de a poco se lo fue llevando hasta bajarle la bandera a cuadros un 24 de Noviembre de 1990, con solo 56 años. Desde entonces, sus ojos claros lucen hoy en el recuerdo, más serenos que nunca.

 

 

El proyecto muralístico en su honor

 

Desde 2018 existe un diseño para la realización de un mural en Balcarce. Se trata de una obra de 30mt2 (9,33×3,05m) reflejando la imagen que acompaña este informe. Su ubicación será en una pared que donó una Estación de servicio que inició Juan Manuel Fangio junto a un socio de apellido Duffard y cuyos sucesores hoy mantienen vigente. Se ubica a 300m del taller en el que Rubén “Toto” Fangio creó la mítica “Coloradita”.

 

La obra fue aprobada por el Museo, por la familia Bordeu y por la Municipalidad, pero no se encara por falta de financiamiento y mano de obra externa, tarea que iba a realizar la Comuna de Balcarce pero que por la cuarentena debió suspender. La intención era presentarla para justamente esta fecha. El proyecto sigue vigente y espera justamente el auspicio necesario para poder desarrollarla en plenitud.

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